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La farmacia bien, pero Y el farmacutico Comunitario?
Autor: Benet Fite :-: Publicado: 22-03-2018

../archivos/3778/fite.jpgBenet Fite

Patrono Fundación Pharmaceutical Care

 

Pretendo en este artículo de opinión, abordar dos aspectos de nuestra profesión que comparten una preocupación de futuro, que es mañana, y que en absoluto pretende cuestionar a los compañeros que están llevando a cabo hoy estas responsabilidades, personas que conozco, respeto y admiro por su capacidad, entusiasmo y dedicación a la profesión. Gracias.

 

Lo hago desde la perspectiva de más de 30 años, cuando unos cuantos compañeros creímos que el farmacéutico comunitario había de aportar más a la parte relacionada con el medicamento en la cadena asistencial, que era y aun es, no lo olvidemos, nuestro principal ámbito competencial.

 

Estábamos hablando de un cambio, de un nuevo profesional asistencial, que aplica conocimientos de una manera sistemática, que asume responsabilidades definidas, exigibles e identificables, en los resultados de los medicamentos en los pacientes, con una cierta capacidad de decisión y lo hace integrado en un proceso de atención continuada al paciente.

 

Proponer este cambio, viniendo de donde veníamos supuso trabajo.

 

Era una inversión de futuro, sin garantías, que permitiera generar un cuerpo de práctica profesional que se tradujera en confianza en el paciente, seguridad en el farmacéutico y necesidad en el sistema, para consolidar un núcleo de actividad a partir del cual probar de crecer.

 

Pero este tren pasó, nos dejó todos los conceptos con los que hoy trabajamos en atención farmacéutica, pero sin arrancar.

 

Porque el siempre difícil equilibrio “actividad profesional/establecimiento comercial” fue fuertemente afectado por las medidas económicas. La supervivencia del establecimiento comercial transformó las actividades de la farmacia para su sostenibilidad y para la búsqueda de una nueva imagen seguramente necesaria, pero en muchos casos poco favorable a la más asistencial que el cambio necesitaba.

 

Se ha producido una dilución de las propuestas asistenciales directamente ligadas al medicamento, en un conjunto de actuaciones, de servicios profesionales, que se desarrollan en el ámbito de promoción y prevención de la salud y que si bien tienen un indudable y fuerte impacto sobre la salud de las personas y quizás en la futura imagen de nuestras farmacias, pienso que no aseguran el futuro de nuestros farmacéuticos comunitarios asistenciales dedicados al medicamento.

 

Una primera cuestión seria: La oficina de farmacia como centro de salud ¿puede ser que devore al farmacéutico comunitario realmente experto en  medicamentos? o dicho en la práctica ¿ podemos acabar vacunando en las farmacias y que otros agentes de salud hagan el seguimiento y la gestión de los medicamentos innovadores?, si esto es lo que queremos, bien y a todas, pero si no  ¿tenemos claras  nuestras prioridades para este futuro?

 

Estamos consolidando un buen modelo de farmacia dispensadora de medicamentos y realizadora de servicios de salud comunitaria bien aceptados, con unas excelentes condiciones tecnológicas y bien anclada en la sociedad. Pero este modelo no debe ser un punto de llegada sino un punto de salida. Porque lo que piden las autoridades sanitarias son expertos en el medicamento, eficientes en su actuación y útiles para la comunidad.

 

Para dar respuesta a esta demanda de eficiencia, nuestras instituciones  se mueven ya con el deseable consenso político y con un gran esfuerzo organizativo, haciendo propuestas de formación , implantación e investigación. Pero ¿avanzamos suficientemente como conjunto?

 

En este punto una primera reflexión de futuro es , frente a qué alternativas  van a comparar nuestros resultados, si es que se hace de otra manera , ¿quien y como lo hace , está evaluada , conocemos los resultados? . Por la creciente patología asociada al uso de medicamentos parece que no es bastante.

 

Otra reflexión sería si nos van a valer todos los conceptos y herramientas con que trabajamos hoy ,que ya son de ayer, para un futuro en  que no es difícil imaginar nuevas formas de distribución y preparación de medicamentos y en donde lo más importante será aportar presencia, conocimiento y capacidad en  la toma de decisiones. En definitiva, utilidad y credibilidad clínica.

 

Lo que nos lleva a la segunda cuestión que es la importante :¿tenemos ya claro lo que queremos que signifique ser el experto en el medicamento para un farmacéutico comunitario el año 2020? para poner una fecha “cercana”. Disculparme si  es así, pero yo no lo percibo.

 

Que responsabilidades queremos aceptar y ofrecer , como las queremos desarrollar ,que formación necesitaremos ,como queremos que encaje en el modelo ,que acreditación vamos a proporcionar ,que nos costará hacerlo , a que habremos de renunciar. Pensando prioritariamente en cómo adaptar los farmacéuticos   a las futuras necesidades de la sociedad, buscando nichos diferenciados de competencia en el medicamento, con soluciones concretas a necesidades concretas.

 

El mañana será del conocimiento , no de la manipulación ni posiblemente de la distribución clásica de los medicamentos.

 

Pero ¿quién ha de hacer esta  apuesta asistencial clínica fuerte y clara?, nadie niega el valor que puede tener el farmacéutico comunitario en el sistema y de ello tenemos pruebas a diario en comisiones , congresos ,etc… pero nadie ni los propios farmacéuticos apostamos definitivamente por ello.

 

Y la decisión se ha de tomar, y no creo que tengamos 30 años más de margen

 

Porque los tiempos han cambiado, ahora el tren va mucho más rápido: los pacientes disponen de mucha más información, quieren más participación, quieren más coherencia en el sistema y se requieren nuevas habilidades de comunicación , nosotros disponemos de nuevas tecnologías , nuevas evidencias  farmacológicas ,nuevos medicamentos como los biológicos y nuevas áreas de trabajo como la fármacogenética y se requieren nuevos y profundos conocimientos y además nuevos agentes sanitarios pueden entrar en juego.

 

Los procesos de atención continuada e integral del paciente que se están estableciendo necesitan un eslabón de calidad en el uso ambulatorio de medicamentos para cerrarse correctamente.

 

Y no podemos perder este tren


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