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Farmacia y COVID-19
Autor: Dato No Proporcionado :-: Publicado: 25-06-2020

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Dra. Ana Dago

Presidenta  Fundación Pharmaceutical Care España

 

Los farmacéuticos como el resto de personal sanitario han estado trabajando, desde los inicios de esta crisis, para qué los pacientes dispongan de su medicación con todas las garantías.  Poco a poco y en coordinación con las autoridades sanitarias, se han establecido nuevos procedimientos como son la renovación automática de la prescripción, el acceso a receta electrónica mediante el CIP del paciente o la no necesidad de renovación del visado.

Los farmacéuticos comunitarios han reiterado su compromiso asistencial y han reclamado una mayor responsabilidad en estos difíciles momentos. Hay dos reivindicaciones de la farmacia comunitaria que cobran especial relevancia y se han puesto de nuevo sobre la mesa: la dispensación de  medicamentos de diagnóstico hospitalario (DH) y la dispensación de medicamentos a domicilio a aquellos pacientes que por sus características  no puedan acudir a la farmacia a retirar su medicación. Evitando así desplazamientos, riesgo de contagio, que los pacientes dejen de tomar la medicación con el problema sanitario que esto supondría.

La dispensación de DH desde la farmacia exige la puesta en marcha de una logística enfocada al paciente y sus necesidades, así como una coordinación entre la farmacia hospitalaria y la farmacia comunitaria, con el objetivo de  mantener la continuidad asistencial y la seguridad y efectividad de los tratamientos, sin olvidar la eficiencia del sistema.

Respecto de la logística, me consta que se ha ofertado por parte de la distribución (Fedifar) utilizar su canal sin coste alguno, para hacer llegar los medicamentos DH a las farmacias designadas por los pacientes.

Es el momento de aprovechar la buena accesibilidad de la farmacia comunitaria que posibilita la recogida de la medicación, el seguimiento farmacoterapéutico y la resolución en tiempo real de los problemas que puedan surgir en el tratamiento.

Previamente hay que acordar cuáles son, en este momento,  los medicamentos DH susceptibles de ser dispensados por el farmacéutico comunitario y los pacientes que por sus características podrían beneficiarse de esta medida. Hay que aprovechar los sistemas de comunicación interniveles que ahora existen para permitir el planteamiento de dudas  y la derivación del paciente cuando sea necesario.

El Servicio de Dispensación a Domicilio, es un Servicio Profesional Farmacéutico que ha de realizar un farmacéutico y debe cumplir todos los requisitos del Servicio de Dispensación: comprobar que el paciente conoce el proceso de uso de los medicamentos, facilitándole nuestro contacto para asegurar el uso apropiado y la identificación y resolución de los problemas que puedan aparecer.

También se requiere transmitir a los demás profesionales, de forma ágil y eficaz,  la información clínica y social, generada por los problemas de los pacientes que cada farmacéutico atienda, observe, valore y trate de resolver.  La puesta en marcha de un sistema de comunicación bidireccional con todas las garantías de seguridad y confidencialidad se hace cada día más necesaria.

 

Esta crisis del COVID-19, puede ser una apuesta de la farmacia comunitaria, en apoyo a su conexión real con el sistema y así evidenciar  una vez más, su nivel de responsabilidad en los resultados de la farmacoterapia.

Las Sociedades Científicas y los Colegios Profesionales junto con la administración Sanitaria, debemos trabajar con el objetivo de conseguir que la continuidad asistencial sea una realidad. Para ello es necesario el esfuerzo y la generosidad de todos los implicados, un trabajo coordinado entre la farmacia comunitaria y la hospitalaria y disponer de procedimientos de actuación consensuados para  aquellos DH que puedan ser  dispensados desde la farmacia comunitaria.

También hay que articular medidas de seguridad y consensuar  ágilmente procedimientos con los médicos de Atención Primaria y con los Farmacéuticos de Atención Primaria para llegar a aquellos pacientes que más lo necesitan, De manera que el Servicio de Dispensación a Domicilio tenga todas las garantías para los pacientes y los farmacéuticos.

Somos sanitarios y como tales debemos actuar.  Asumiendo, como lo estamos haciendo, nuestras responsabilidades, pero también tenemos que exigir a las autoridades que nos traten como a tales. Las farmacias son un servicio especialmente usado  por esa población que, ahora con el COVID-19, presenta mayor riesgo y los profesionales que prestan su servicio en ellas siguen haciéndolo, contando entre sus filas varios contagiados y un fallecimiento como los demás cuerpos sanitarios.


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